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EL AS DE CORAZON

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EL AS DE CORAZON Apretó con fuerzas el bolígrafo e intentó concentrarse. Convertir en letras y palabras lo que en ese instante sentía. La furia que había despertado la dominaba y volvía a ser ella. La que se ocultaba tras la posición erecta, la mirada directa y las palabras precisas. Un minuto antes había apostado a ganar. Había aceptado plasmar sobre un papel lo que se le venía a la cabeza mientras era embestida desde atrás. Como un reto, no como un acto de sumisión, aceptó colocarse en el borde de la cama, boca abajo, desnuda. Una posición que no le satisfacía las fantasías y que estaba segura le garantizaría alcanzar los honores con dignidad. Demostrarle a él que sobre la tierra no existía un macho capaz de domarla. Con el primer empujón se sorprendió aún más . Sus labios internos lo esperaban húmedos, suaves, cálidos. Una bienvenida que asumió no era evidente. Se resistió. Apretó con fuerzas los ojos e intentó apartarse del placer. Empuñó temblorosa el bolígrafo y escribió. E

LOS CONDENADOS

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  El mundo estaba bien. Verde el campo, azul el mar, cristalinos los ríos. La reina dominaba con sabiduría y precisión. Y como una gran colmena, las obreras labraban la tierra y recogían el alimento. Los zánganos mayores fertilizaban los huevos y los poderosos soldados protegían el reino. Todo fun cionaba bien, muy bien. Una noche, en medio de un insípido aguacero, una fresca brisa llegó hasta la posada de los zánganos menores, los que podían pero no tenían derecho a fecundar, los que nunca gozarían. Lo que serían  convertidos en soldados de la primera línea para ser sacrificados a nombre de las guerras sin fin. La suave brisa acarició la piel de los condenados y los hizo erizar. A varios se les perdió la mirada en el infinito y dos desconocidas e incomprendidas palabras aparecieron un sus mentes: “sin embargo”. La mañana siguiente despertaron otra vez en el mundo donde todo estaba bien, sin embargo, algo era distinto. Los de mirada perdida pensaron que algo faltaba

LUZ ETERNA… VELOCIDAD POETICA

LUZ ETERNA… VELOCIDAD POETICA “Si sólo amaras las noches, yo volaría y le arrebataría al sol sus rayos de luz. Si no pudieras vivir en total oscuridad, cazaría estrellas y las amarraría a tus pies.” No era simple poesía, le tomó años abrir el alma a palabras así de primorosas. El enamorado que un día fue se había perdido, esperando una chispa que hiciera renacer el fuego que creyó extinto en su corazón. La soledad se alejó furiosa de perder a un esclavo tan valioso. Sabía que él entraba ahora en ese espacio privilegiado, al que no llega el común de los mortales, su pasada víctima seguía siendo un hombre inteligente, sensible y con un potencial de grandeza extraordinario, que muy pronto retomaría. Una sonrisa le trajo de vuelta otro momento especial, su amada abría los ojos y arrugaba la nariz mientras preguntaba: -¿De verdad quieres hacer eso? Guardó la respuesta para después, ahora que volvía a existir un siempre, no tenía prisa, disfrutaría viviendo como si fuese a mor

PRINCESA, MUJER Y REINA

PRINCESA, MUJER Y REINA Con su mano giró a la llave de la ducha y cuatro segundos después un chorro de agua caliente comenzó a quemar la parte alta de su espalda. En ese instante y no antes, cerró los ojos y se perdió entre los recuerdos que acaban de comenzar a tener vida en su mente. Siete minutos antes había exhalado con fuerza sobre la delicada y suave piel del cuello de su princesa. Ella lo había acompañado los últimos instantes de agitación cuando con fuerza y rítmica precisión escalaba la elevada pendiente del placer. Era una criatura mágica. Tenía la capacidad de convertirlo en protagonista de disímiles historias de héroes y heroínas, y llevarlo de viaje a lugares pocas veces imaginados por los corrientes, por los sabidos o por los mas intrépidos y experimentados aventureros. Entre los brazos de su princesa se sentía especial, único, libre, completo. Por primera vez sentía que no necesitaba nada mas. -           No te duele? – preguntó con cara de asombro e incredul